INDIA- Cuando las cifras engañan
Cuando las cifras engañan. Los datos no son artificiales en su realidad; es la combinación de la calidad de vida humana la que termina sesgando el poderío económico de un sistema que carece de humanidad. La producción es bestialmente activa, pero a costa de la explotación social de una fuerza de trabajo que carece de dignificación. Su método radica principalmente en el abaratamiento del servicio.
La calidad productiva del sector tecnológico demuestra el gran potencial de una nación signada por los altos niveles de competencia; es dual ver dos tipos de estructuras sociales. Por una parte, está la estructura de intelecto y su aporte evidente al desarrollo humano (probablemente influenciado por las bases británicas de formación) y, por el otro lado, una estructura social de supervivencia, donde se observan condiciones precarias de desarrollo humano, que son contrarrestadas con la gran capacidad de emprendimiento e inventiva, que, si no fuera por las condiciones extremas de salubridad deficiente, servirían de ejemplo a la adaptación social de los sistemas individuales de productividad.
No hay temor a la producción, si la producción misma es el canal de supervivencia de la sociedad; no con ello se afirma que dicha producción resulte planificada. Evidentemente, la alta concentración demográfica es una arista que impide el desarrollo espontáneo del crecimiento económico y, en esa dualidad entre grandes sumas de productividad y elevados índices de pobreza, solo se demuestra que las falencias evidentes entre un propósito de crecimiento sustentable y sostenido y el desarrollo real de una sociedad que componga su sistema económico en paralelo a una sociedad que clama "calidad de vida".
No existe una panacea para esa alineación entre poderío económico y desarrollo social; tampoco se radicaliza en una purga de un sistema para imponer otro; las condiciones propias del mismo mercado deben ir adaptándose a los objetivos sociales que demarquen los administradores del Estado. Con estas analogías, la pretensión ha sido demostrar que no necesariamente altos índices de PIB son indicadores suficientes para categorizar a una nación como desarrollada o no. Hay otros ejemplos que respaldarían estas consideraciones (ejemplo, al evaluar naciones pequeñas con altos índices de calidad de vida y que, en proporción a su PIB, no competitivo con las grandes potencias, son suficientes para su estructura).
Esa es la clave de dicha consideración: la estructura que se pretende analizar. Esta estructura, dotada del potencial de inventiva y capacidad de la fuerza de trabajo, se observa mermada por la alta competitividad y la sobresaturación de las capacidades instaladas que les permitan competir con todo un bloque de naciones económicamente competitivas que, siendo respaldadas por su sistema social, pueden jactarse de llamarse economías del "primer mundo".
econ: Víctor Pérez



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