ECONOMÍA DEL PILAR

Las fiestas del Pilar son la conmemoración más representativa del pueblo Zaragoza. Cada año, fieles o no, se aglomeran en las distintas actividades de la ciudad y dan culto a la patrona de la ciudad; este momento es propicio para el impulso de la economía en la región y el desarrollo de actividades culturales, religiosas, familiares y demás que van alineados a una idiosincrasia de una extraordinaria ciudad.

Con las fiestas del Pilar, también viene el desborde de mercado. Una realidad del sistema que muestra la necesidad de servicios, consumo y producción de un sistema abocado a ofrecer a sus visitantes y residentes la mayor cantidad de alternativas que van de la mano con el quehacer de las festividades. Es inexorable que el culto y adoración religiosa sea lo preponderante en la llamada "semana del Pilar", pero no es menos cierto que dicha adecuación está sustentada con una programación general de actividades y puntos de encuentro que busca, a través de la inversión presupuestada de los entes estadales, fomentar el comercio en la ciudad.

Bares, hoteles, restaurantes, ferias, atracciones, museos, lugares turísticos son la fortaleza de los servicios ofrecidos a sus participantes. Lo cual demuestra que una inversión planificada fomentando la libertad del mercado es una de las herramientas sociales más óptimas para el desarrollo de cualquier sociedad. Es acertado considerar que la esencia de las fiestas está supeditada principalmente por la adoración religiosa y de culto, pero el ofrecimiento que dispone dicha semana otorga al comerciante una oportunidad única para ofrecer sus servicios y productos en los distintos puntos del desarrollo de la misma.

La economía del Pilar es una bocanada de oxígeno a la fluctuación económica de una ciudad que merece, por su estructura e importancia, estar mejor posicionada en el rango país de productividad. Conocer a Zaragoza es detallar el potencial logístico de su ubicación geográfica, la capacidad y potencial latente productivo que hay en la región y la capacidad de crecimiento sustentable y sostenible que demanda una ciudad que está creciendo poblacionalmente, pero que aún requiere ese punto definitivo de ciudad productiva. La expo de 2008 fue un ensayo, pero el desarrollo y crecimiento económico no debe quedarse solo en la exposición del potencial, esto debe venir enlazado a la formación de estructuras del mercado de trabajo que fortalezcan realmente una Zaragoza como punto de crecimiento económico para sus habitantes.

Que las fiestas del Pilar no sean anualmente un oasis de celebración puntual y logren entender que su ciclo es un punto de partida en el curso anual para el fortalecimiento de los potenciales productivos de una ciudad que cada día demanda un sistema económico más libre y menos controlado.

econ: Víctor Pérez




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