€URO
€URO
Una moneda para gobernarlos a todos, una moneda para encontrarlos, una moneda para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas (adaptación de la frase del libro El Señor de los anillos de J. R. R. Tolkien).
En la unión está la fuerza…
Aunque esta paridad dependa en gran medida del poderío económico alemán. El establecimiento de una unidad monetaria con el propósito de romper las barreras de intercambio entre los países miembros, con el objetivo de ser fuerte en los mercados internacionales, con la intención de demostrar que Europa no se queda atrás en la competencia social de la estructura económica. Un sueño, en forma de utopía, que hasta la fecha no ha demostrado tal hegemonía monetaria en una compensación financiera que va careciendo de poderío fuera de la región.
El euro, en su vinculación con la influencia del mercado, ha sido la materialización de un proceso de integración continental que va más allá del rompimiento de barreras. Su control sobre las políticas monetarias y establecimientos fiscales en cada uno de los países miembros es el mayor enemigo al sistema de intervención keynesiano de un continente que se rige en gran medida por su estado de bienestar.
Inflación controlada y productividad basada en el gasto conllevan financiamientos artificiales de un entorno que demanda mayor competencia en las regiones del globo. Por una parte, el gigante americano, arremetiendo con sus aranceles, ocasiona en la capacidad de importación y exportación una fluctuación más dinámica del mercado; esto es la bota del poderoso sobre el pequeño productor. Por otro lado está el gigante asiático, una bestia productiva que arrasa contra cualquier forma de competencia del mercado ante sus precios irrisorios. Ese mecanismo, aparte de fomentar la dependencia de importación, lleva a la incapacidad licitatoria de los miembros de la UE.
Un hermano que se fue del sistema a través del Brexit solo demuestra que un nuevo amigo al continente se va incorporando en la competencia del mercado; ese amigo, en forma de petrodólares, ya demuestra que todo es escenario, está preparado para una ruptura de un sistema que no parece resultarle beneficioso.
El euro es la fiel manifestación de la intención del sistema; la moda de su uso es la consecuencia de un poderío artificial, probablemente atribuible al mercado germánico, italiano y francés. España hoy se juega en qué lado de la historia quiere que su productividad funja; el euro es la herramienta, pero la producción y productividad es el verdadero mecanismo.
Econ. Víctor Pérez



Comentarios
Publicar un comentario