JAPÓN

 

JAPÓN

“La disciplina, tarde o temprano superará a la inteligencia” (Kenji Díaz- frase atribuida a la cultura japonés).

Esta disciplina fue la clave principal de un éxito establecido para el desarrollo económico y acá es importante resaltar el termino desarrollo, porque fue a través de la disciplina de su sistema, el mercado japonés logró emular todo un sistema de mercado productivo y comercializar en la competencia del globo, una diversidad de productos que van orientados a satisfacer las necesidades consumibles de la sociedad. Un estado Altamente disciplinado que venció a la inflación con medidas radicales de reducción de la oferta monetaria para controlar la cantidad de masa en la sociedad, esto ocasiono evidentes desajustes al sistema pero luego de varios periodos el sistema mismo logró regularse y asi obtener el control de una enfermedad viciosa.

No es la economía más agresiva y parece ser que han decidido establecer su mantenimiento en el poderío de la estabilidad más que en la agresividad de nuevos mercados, ya ese otrora auge de los años 80s y 90s logro su cima en la curva de crecimiento y las políticas están más orientadas a un establecimiento de cierta estabilidad económica, eso sí, cometiendo el graso error de un alto nivel de deuda pública, lo cual merma, la capacidad de auto sustento estadal, es decir, una dependencia cíclica en el sistema mismo. No del todo es negativo este deuda extrema si se toma en consideración que un 90% de esta carga esta en manos del mismo sistema japonés, reduciendo la probabilidad de crisis extrema y por ende del colapso del sistema.

El riesgo latente de esta fórmula, radica principalmente en la curva de crecimiento poblacional del Japón, a saber, es un pais envejecido y el ciclo de productividad por grupo etario, esta condensado en grupos de distan mucho de la juventud. Al no existir ese recambio, el sabio tiempo es quien parece se encargará de sugerir una reinvención al sistema japonés.

Japón mantiene la mayor deuda pública del mundo (250% del PIB). Esta dinámica ha creado una economía dependiente de la monetización fiscal, con tipos de interés artificialmente bajos y márgenes fiscales erosionados. El envejecimiento poblacional agrava el desequilibrio, al disparar el gasto social y reducir la base impositiva. La sostenibilidad a largo plazo es incierta, con riesgos latentes ante cualquier shock exógeno o endurecimiento monetario global. El modelo japonés posterga ajustes estructurales, pero a costa de eficiencia, productividad y autonomía fiscal. La deuda, lejos de ser neutral, actúa como un freno silencioso a la resiliencia económica real.

econ. Víctor Pérez



Comentarios

Entradas populares