FUNCIONARIOS
FUNCIONARIOS
La etimología de la palabra "funcionario"
proviene del latín "functionarius", que a su vez deriva de "functio,
functionis", que significa "ejecución, desempeño o ejercicio
de un deber".
El objeto del funcionario público
debería ser la ejecución bajo cánones de eficiencia, eficacia y efectividad en
las acciones del Estado, pero ¿la realidad muestra realmente estos tres
conceptos?
Ser funcionario parece ser un
camino de estabilidad laboral, al derecho propio del trabajo, es decir, un
esfuerzo ínfimo de las oposiciones para el descanso eterno de la jubilación. Pero
este descanso no parece ser solamente responsabilidad de quien ejerce la
función de Estado, esta mediocridad del accionar esta supeditada a un sistema
que exige poco o nada a la realidad del funcionamiento del mercado, porque hoy
resulta más fácil a un niño de 22 años signar su vida a una oposiciones, que
arriesgarse a emprender en un cada vez más precario mercado laboral; con este
logro, el profesional logra enajenar su vida profesional a cambio de la
estabilidad laboral y con ello la carencia de retos individuales van mermando
la capacidad de crecimiento, siendo esto ultimo una especie e salvoconducto a
una esperanza de pensión digna y estable.
Es licito y valido escoger el
camino de vida que lleva a la realización más o menos esforzada de la realidad
laboral, tampoco es que el mercado ofrezca salarios atractivos para competir en
un mercado bastante precario.
Pero ¿Cuánto cuesta el
funcionario al Estado? Las cifras son avasallantes en la calidad de resultados
establecidos y para ello tomemos en consideración una premisa, aquello que no
está destinado a generar renta (Estado), no tiene la obligación de hacer
correctivos en la forma de su gerencia, porque al final de cuentas, están
jugando (quienes administran en erario) al monopolio y con base a ello, en su
estado de bienestar, mayor gasto implica en sus presentaciones estadísticas formas
de más cercanía con el pueblo.
El detalle con estas maravillosas
formas de gastos, es que los resultados no son cónsonos con la capacidad de inversión
generada, a saber, si cuantificas el coste promedio de resultados, con la carga
impositiva y la capacidad de respuesta de las formas de resultado funcional del
profesional, parecería más rentable la erogación por métodos privados. Esto se
debe a que la figura deja de ser un empleado para convertirse casi en un Dios
signado por su maravillosa elocuencia en el arte de protección. Repito esto no
tiene nada que ver con el profesional funcionario, esto esta relativizado a través
del Estado que genera estructuras inorgánicas de gastos que solo hacen crecer
la inoperante maquinaria estadal, dejando mal remunerados a aquellos
profesionales que realmente si son óptimos al sistema.
No se trata de tener más funcionarios,
se trata que los funcionarios que hay sean óptimos en sus funciones y así
facilite la forma del estado. Se entiende que la inestabilidad del mercado
laboral conlleve a garantizar una forma de permanencia en pro de la calidad de
vida del laborante, pero ese paso adicional de mejora no es aliciente para
desmejorar la calidad del sistema, porque al final de cuenta le resulta más costoso
el individuo común financiar toda esta mega estructura que financiar de manera
privada sus demandas de servicios.
Si pagas mucho por educación,
salud, vivienda, luz, agua, etc (servicios), pero la calidad de esta es baja o
casi nula, probablemente el servicio privado es más rentable.
Qué sirve más: que te regalen un
trozo de pan vencido y duro como mecanismo de protección (que te cuesta 10 por
impuestos) o pagarte el pan que quieras probablemente con 12
Señor funcionario, no nos estas haciendo
un favor, estas cumpliendo con tu responsabilidad laboral.
Señor común, el funcionario no es
tu empleado, por tal motivo, no merece le trates mal, es un empleado del Estado
que ofrece un servicio a tu requerimiento, puedes exigir el resultado del mismo,
no a él sino a quien te cobra por su trabajo con impuestos (el todopoderoso
ESTADO).
Econ. Víctor Pérez



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