EL RETO DE CRECER

EL RETO DE CRECER


¿Se han agotado los “esteroides” del crecimiento? El mundo parece haber aprendido, tras el impacto de la pandemia, que no es sostenible un modelo de expansión económica tan artificial. La paralización global que derivó en una recesión necesaria expuso las grietas de un sistema que avanzaba hacia el colapso. En este contexto, es cada vez más evidente que el gigante asiático no puede mantener indefinidamente unas cuentas nacionales que aparentan superávit, mientras compite con la hegemonía económica de Estados Unidos, un rival que aún domina el mercado global.


Volver al crecimiento debe implicar un análisis más consciente de los mecanismos del mercado, y no solo de sus valores estadísticos. Es imperativo establecer formas reales y sostenibles de intercambio entre sectores económicos, evitando crear ilusiones como las “Aldeas Potemkin” de la economía. La recuperación y el crecimiento deben basarse en un aparato productivo óptimo, y no en un consumo artificial impulsado por el gasto desmedido, que sigue erosionando la capacidad productiva global.


En el mundo de la América hispana, los enfrentamientos ideológicos continúan fragmentando los mercados. Aunque algunos países muestran esfuerzos de apertura económica, la fragilidad estructural persiste. La dependencia del mercado estadounidense y la ausencia de una visión clara para fomentar la integración comercial limitan la productividad y el crecimiento sostenible. Aunque el PIB cumple con las expectativas, las bases de este crecimiento no proyectan un futuro liberador ni autónomo.


En Europa, se observa una tendencia hacia un modelo intervencionista que algunos podrían comparar con el “sueño de Marx”. Países como Francia están atrapados en una espiral de gasto social que lastra su productividad, mientras que Alemania, aunque afectada por tensiones sociales, se apoya en su sector industrial como única tabla de salvación. España, por su parte, depende de ayudas y gasto público que no logran explotar su verdadero potencial productivo. El turismo, aunque relevante, sigue siendo un reflejo de un crecimiento insuficiente y frágil.


El Reino Unido, aunque menos afectado, sigue afianzándose en el sector financiero, pero incluso su economía parece estar a la espera de un cambio global que permita estabilidad a largo plazo.


En general, el sistema global parece ralentizarse como única estrategia para evitar colapsos mayores. Sin embargo, cabe advertir que las cifras de PIB, muchas veces manipuladas por el gasto improductivo, no deben ser la única referencia para evaluar el verdadero estado de las economías.


El reto de crecer no solo radica en reactivar las economías, sino en garantizar que este crecimiento sea genuino, sostenible y basado en fundamentos reales, lejos de las ilusiones estadísticas y los paliativos temporales.


econ. Víctor Pérez







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