Keynesianismo Latinoamericano
Interviene...
No tiene piedad en la forma de controlar la economía porque el propósito fundamental del sistema es inyecciones letales de esperanza a un sistema que depende de su demanda agregada.
Esa receta funcionó hace 70 años, pero la reinvención del sistema demuestra que las formas del mercado han cambiado de tal manera que presumir que con dosis constantes de intervencionismo, el aparato productivo lograra su fortalecimiento.
Ya no es así, hace muchos años y tal vez décadas, esta forma mesiánica de salvar una económica dejo de tener vigencia, es una caducidad resistida por las formas de política monetaria. La banda generalizada de los precios de consumo en los bienes y servicios no demuestra que hay mayor voluntad del mercado, sino que hay excedente de masa monetaria ante una incapacidad productiva cada día mas vigente.
La sorpresa no es su comportamiento en el dinero, es la ingenuidad de la fe fiduciaria en algo que videntemente resulta inorgánico; no es propósito convencer al consumidor de la mejor forma de calidad en los bienes y servicios, sino generar un espejismo monetario de adquisición de productos caducos en calidad y enajenados en un ciclo económico. Esta mutación del sistema en una forma totalitaria del tercer sector, va generando una merma en la industria que ve delegada su fuerza competitiva en una especie de duopolio que no presente mejoras en los bienes; lo importante ahora es el servicio (cada día más artificial del consumo). Una especie de circulo vicioso de la pobreza basado en salarios, servicios (innecesarios), hostilidad social y precariedad de la fuerza productiva.
Venden que todo esta creado, pero la arrogancia de los corazones no entiende que en eso se basa la extinción de un sistema.
Todo nuevo sistema yace en su génesis bajo la estructura colapsada de un sistema anterior. El mercado huele a precariedad, crisis y desempleo, pero los esteroides artificiales del sistema hacen creer que la misma receta sirve para todas las comidas.
Energía parece ser el secreto, pero la realidad es que los alimentos, las comunicaciones y el todopoderoso Estado siguen allí, acechando el mejor momento para volver al pensamiento económico a la caverna platónica de sombras.
Víc



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