SALARIO vs IPC (ENEMIGOS HISTORICOS)
Enemigos sin conocerse, más cercanos de lo que el indicador macroeconómico pretende creer; ellos son necesarios a la receta keynesiana del gasto. La teoría plantea que van en contracorriente al empleo, a veces y solo a veces unen esfuerzos para generar gasto al sistema más precario de consumo.
No hay tiempo para seguir esperando por una utopía que logre su bienestar pleno y efectivo. Seguimos aguardando que el salario sea suficiente para combatir los índices inflacionarios, sin determinar que la inflación es producto del crecimiento en el salario que fomentó el consumo. Este comportamiento parece artificial a un circulo vicioso de pobreza pero es reiterativo en la debilidad de economía que siguen en la ingenuidad de creer que aumentar ingresos laborales es indicador de bienestar económico.
Este bienestar que está supeditado simplemente a la capacidad del sistema para producir a bajo costo y con un eficiencia propia del mercado hace en la competencia de los factores productivos el verdadero margen de diferencia entre el valor del trabajo y el incremento generalizado de bienes y servicios.
Ambos elementos en individual parecen extremos para el resultado final que requiere el poder económico, cada visual lleva al precepto de variables que inorgánicas en acción son productiva en contexto general, a saber, el salario es el resultado de la remuneración a la fuerza del trabajo por una actividad realizada que ya fue enajenada en el coste intrínseco del producto; este fenómeno conlleva a un consumo que promueve la variación de precios, llevando al ingenuo laburante a una carrera de ratas.
La inflación no se genera por generación espontanea, la inflación en la inducción del mercado ante los quiebres que tiene el sistema para autorregularse.
Vic


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