17.11.21 ECONOMISTA
Día del economista (17.11.21 Venezuela-23.11.21España)
Es curioso este año establecer algunas líneas asociadas a la ciencia que rige el camino de esta profesión; son tantos los aprendizajes que denotan el recorrido de un ciclo que dejó tanto desgaste a la frontera de posibilidades de producción. La fuerza de trabajo (L) sigue en constante lucha por una oportunidad de adecuación en el ciclo económico, los puntos de partida hacen de los factores de producción una serie de recursos escaso en potencial y maximizado en especulación. es una especie de guerra constante de supervivencia ante una sociedad que no tiene piedad a las formas.
La vinculación de las distintas variables de perturbación solo ejecutan bajo el poder de su voluntad un constante sentido de individualismo, el cual es un camuflaje por la intervención constante del villano de esta historia "Estado", este ultimo es una animal devorador de oportunidades que no permite la libertad de elección pero que se trasforma en una especie de enfermedad necesaria para la protección del menos favorecido. No importa ya si la utopía de querer hacer bien las cosas es positiva a la reacción del factores exógenos; el todo ese la suma de factores interrelacionados que son sumisos ante la necesidad de consumir, mas y producir menos.
Crear una paráfrasis del sistema económico con la realidad humana es una forma gentil de redundar, porque uno es consecuencia del otro y esta ciencia que más allá de su vinculación matemática y estadística depende en gran medida de un soporte social que su vulnerabilidad es como los sentimientos no controlados de un individuo inestable. Así de frágil resulta la realidad del fenómeno económico, este no cede ante la objetividad del numero porque la expectativa resulta en grandes ocasiones el quiebre de un comportamiento econométrico que es imposible de cuantificar. Claro que se puede prever algunos comportamientos estadísticos en variables de accionar predecible; pero basta la perturbación ínfima en esta variable para que todo un ciclo colapse.
La realidad actual es que todo el mecanismo sigue relacionado a las expectativas del vulgo pero con el control de unos agentes que manejan cual titiriteros al sistema en sí; no es posible que esta afectación sea por generación espontanea sino por una serie de condiciones agregadas a la ecuación que ya previamente se establecía. No hay utopía al progreso, porque el progreso es el resultado de los factores productivos y con ello los manifestantes protagonistas de esta realidad hacen de su estación un momento cíclico con aciertos y desaciertos.
Por muy pesimista que resulte la realidad de esta ciencia, no es arriesgado afirmar que la misma como concepto clásico de ciencia esta evolucionando (o también cabría la acepción "mutando"); en una dinámica acelerada de consumo sin producción. La sociedad está echando el resto a la evolución productiva para agotar el inventario final de una construcción social que se demoró dos mil años en tomar forma. No se trata este apartado de consideraciones políticas basadas en un modelo de sociedad, el propósito del presente escrito es solo un recuerdo de la infinidad de variables que se suman al fenómeno por encima de la realidad obtenida.
La autorización para discernir sobre los pensamientos productivos son una bomba del cebado en la capacidad inorgánica para producir una masa monetaria que esta asqueada de tanto esteroides; vive esta masa un proceso inflacionario producto de una enfermedad que es tan cruel como el fenómeno del desempleo. Esta forma de destrucción creativa sigue sin dar espacio a una nueva ola de potencial productivo, las nuevas generaciones buscan la creación de m1 a través de lenguajes prácticos del beneficio sin la inversión. Todo el estallido social que viene encausado al objetivo de mucha ganancia y poca productividad, concatena un decrecimiento marginal de la inspiración general hacia del desarrollo.
La palabra clave parece ser "utopía", esta que es inviable a los interés colectivos de una sociedad marcada como factor de producción (no un factor productivo), sigue aguardando un mesías en una ciencia que depende del todo y carece de la nada, a saber, la economía y sus agentes de participación no solo están supeditados a la necesidad de un pergamino que acredite su profesionalización; esta ciencia madre es el cumulo de un todo para describir de forma numérica, política y en exceso dialéctica los comportamientos sociales que solo resultan una fotografía del momento que se describe.
Jamás podrá verse una realidad descrita en esta ciencia, sino a través de supuestos y estimaciones. Hoy es un día para recordar que economista no es un pergamino en el salón de ego de nuestros corazones, es solo una serie de herramientas que nos recuerdan que el mundo es una caja de pandora...dura, cruel, frágil e inestable.
Señor economista, le bendigo en su utopía...Para siempre.
Víc


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